El deporte aragonés en Londres 2012

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 arrancan esta noche y en ellos competirán cuatro deportistas aragoneses, entre ellos las atletas María José Povés (20 km marcha) e Isabel Macías (1.500m).  Esta mañana me he reunido con ella antes de que partan a la capital británica para desearles suerte; la misma que les he deseado a la waterpolista Andrea Blas y al jugador de badminton Pablo Abián, que ya se encuentran en Londres.

Además, en el banquillo estarán el turolense Luis Milla, entrenador de la selección olímpica de fútbol, y Valero Rivera, seleccionador nacional de balonmano. La participación aragonesa se completa en Ángel Aguilera, juez de remo.

Siete deportistas y tres técnicos aragoneses participarán en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 2012, lo que da muestra de la buena salud de la que goza el deporte aragonés, por eso he querido animar y agradecer su esfuerzo a todos ellos. Detrás de poder participar en las olimpiadas hay un trabajo en el día a día constante y es bueno que desde las administraciones y desde toda la sociedad se lo agradezcamos.

Los Juegos Olímpicos de Londres arrancan hoy y finalizarán el 12 de agosto, pero la participación aragonesa no termina aquí. A finales de ese mes les tomarán el relevo los deportistas paralímpicos, que competirán del 29 agosto al 9 de septiembre, y entre ellos habrá también representación aragonesa: Jorge Cardona en tenis de mesa y Teresa Perales y Javier Hernández en natación, a los que también les deseo la misma suerte.

Reducir el fracaso escolar

En la Conferencia de Educación celebrada ayer en el Ministerio se informó  a las comunidades del reparto de los fondos de cooperación territorial. Aragón recibirá 4,3 millones de euros para siete programas.

Madrid ha tenido en cuenta el criterio de dispersión territorial a la hora de adjudicar los fondos destinados a bilingüismo y nuevas tecnologías, tal y como reclamaba nuestra comunidad porque es un planteamiento que nos beneficia.

Además se anunció que Aragón recibirá algo más de medio millón de euros para ayudas de material curricular. Esto permitirá ampliar las becas concedidas por el Gobierno de Aragón y atender a familias que no habían podido acceder a ellas.

La futura ley para la mejora de la calidad educativa que plantea el Ministerio de Educación permitirá reducir el abandono temprano y el fracaso escolar. Todas las comunidades coincidieron en que el fracaso escolar es el principal problema del sistema educativo español y por tanto el objetivo de la reforma debe ser reducirlo. Como siempre he hecho defiendo que para lograrlo es necesario rebajar el número de materias optativas y reforzar la formación en asignaturas troncales como matemáticas y comprensión lectora.

Unas noticias que nos llevan a terminar el mes de julio con optimismo para afrontar el nuevo curso que comenzará en septiembre.

El Compromiso de Caspe sigue presente en Aragón

Pocas satisfacciones mayores hay para alguien que como yo ha pasado la mayor parte de su vida vinculada a la Universidad que estar presente en un acontecimiento como fue el XIX Congreso de Historia de la Corona de Aragón, congreso que se enmarcaba dentro de los actos que se están celebrando para conmemorar el centenario del Compromiso de Caspe.

Cumpliendo esa doble misión de la Universidad que es profundizar en el conocimiento y difundirlo, me gustaría resumir aquí algunas de las palabras que trasladé a los participantes durante la clausura que tuvo lugar este fin de semana.

Este no fue un Congreso más. En primer lugar porque pocos Congresos científicos pueden enorgullecerse de ser continuadores de una tradición tan dilatada y tan rica. Como se recordó en la sesión de inauguración del Congreso el pasado martes, “hemos encendido una luz que brilló por primera vez en el ya lejano 1908, hace por tanto 104 años”. Estamos pues, ante un congreso que no solo se ocupa de acontecimientos históricos, sino que ya en sí mismo es un hecho histórico centenario. Y un Congreso que lleva en ese ser centenario todas las cicatrices del siglo que nos precede pues, como nos recordaban el profesor Claramunt y la profesora Falcón en sus hermosas palabras el día de la inauguración, el Congreso ha conocido desde cancelaciones por las guerras, cancelaciones por falta de posibilidades económicas y enormes despliegues en épocas de abundancia. Y hasta tal punto es sorprendente esta circunstancia que resultaría incluso justificable plantear en algún momento  la organización de un, permítanme el neologismo, metacongreso, de un congreso que estudiara el desarrollo y la importancia de las aportaciones realizadas en sus diecinueve ediciones.

La segunda razón por la que aventuro que no ha sido este un Congreso al uso tiene por causa su objeto. El Compromiso de Caspe no es un mero hecho histórico sino que, como bien señaló hace unos días en su Pregón del Compromiso en la Ciudad de Caspe la Presidenta Luisa Fernanda Rudi “es parte inseparable, vital y palpitante del ser aragonés de modo que este Congreso”, sin renunciar a su carácter científico no se limita a la mera taxonomía de eventos acaecidos en un pasado distante y algo polvoriento sino que practica una cata a corazón abierto en el genio aragonés mismo.

El Acta del Compromiso de Caspe antes de ser restaurada

Y  si este Congreso se caracteriza  por su hondura en el eje de los tiempos, no  es menor su singularidad en el eje del espacio. Repasar el deambular histórico de sus sedes es trenzar una red que une con el hilo del interés intelectual esa antigua hermandad política y humana que fue la Corona de Aragón. En efecto, ediciones anteriores del Congreso han tenido lugar en  Barcelona, en Valencia, en Mallorca, en la sarda Cagliari, donde precisamente murió el heredero de Martín el Humano, en Nápoles, en Palermo, en Montpellier…

Vuelve ahora de nuevo y por quinta vez ya el Congreso a tierras aragonesas para celebrarse en tres escenarios que tuvieron una especial relevancia en el motivo del centenario que celebramos: el Compromiso de Caspe. En una de ellas, Alcañiz, se diseñó lo que hoy llamaríamos la “hoja de ruta”; en la segunda, Caspe, se celebraron las sesiones de deliberación y se proclamó al candidato electo; en la Catedral de la Seo de la tercera, Zaragoza, se coronó con todo esplendor al elegido: Fernando I.

El esfuerzo generoso que se ha hecho para obtener el singular éxito de este Congreso que ahora concluye es digno de mención, y una muestra más de que con acuerdo y colaboración, no se pueden esperar más que éxitos.

Un éxito que no se encuentra únicamente en la mera sucesión de ponencias y comunicaciones, elemento nuclear de cualquier Congreso, sino en esos mundos paralelos que lo rodean: el continuo debatir y compartir ideas fuera del espacio de las sesiones, en ese trenzar de relaciones personales que se renuevan o se inician y que cristalizarán más adelante en colaboraciones insospechadas, en ese conocimiento siquiera  sea levemente de una Comunidad como la de Aragón, dueña de un pasado memorable y, pese a las dificultades efímeras  del presente, impulsada a un futuro prometedor.